Mi Historia Personal


Amigo que visitas este Blog:


Me da mucho gusto darte la bienvenida y compartirte mi propia historia, porque sé que te puede ser de mucha utilidad  a ti y a cuantos más entren a este lugar, ya que no quiero que nadie más cometa errores tratando de solucionar sus problemas de erección.


Tú, yo y cualquier hombre con problemas de disfunción eréctil puede intentar hacer cualquier cosa con tal de lograr esas erecciones tan deseadas por él y su pareja. ¿No es cierto?


Después de todo lo que yo he pasado y sufrido tratando de recuperar mi función eréctil normal, no me gustaría que nadie más tenga que padecer de ella y haga cosas que , lejos de solucionar su problema, puedan hacer que pierda esta tan preciada función para siempre.

Desde ya quiero decirte que no tienes por qué someter tu cuerpo al efecto de químicos o arriesgarte con soluciones artificiales y dudosas.

Sigue leyendo y entérate de este método totalmente natural y efectivo para combatir la disfunción eréctil y recuperar tus erecciones vigorosas.

Ya que yo también he adolecido de disfunción eréctil, quiero contarte mi propia experiencia y la manera como, con este método, recuperé mi función sexual normal de una forma natural, sin tener que recurrir a drogas u otras cosas dudosas y hasta peligrosas.

Me llamo Haroldo y actualmente tengo 32 Años de edad, siendo licenciado en administración de empresas.

Me gradué a los 24 años con el mejor C.U.M (Coeficiente de Unidades de Mérito) de mi promoción, lo que me permitió conseguir empleo rápidamente como ayudante de un alto ejecutivo de una empresa trasnacional.

Yo, por naturaleza, soy muy sociable y extrovertido lo que, según la opinión general, me hacía un chico muy agradable.


Con esas características, mi facilidad de palabra y mi temprano éxito profesional, créeme que no me resultaba para nada difícil hacer citas con lindas chicas con quienes pasábamos amenas y agradables veladas que, de regla, terminaban en la cama en donde yo era un as.

No quiero que vayas a pensar que soy un tipo fantasioso y narcisista que gusta de vanagloriarse, pero la verdad  es que tenía fama de “super amante latino” lo que me hacía ser muy buscado por mujeres dentro y fuera de la empresa donde trabajaba.

En el corto lapso de 3 años fui ascendido en mi empresa. Con el ascenso también vinieron nuevas exigencias y responsabilidades. Sin embargo, eso no parecía afectar en nada mi tremenda potencia sexual y mis dotes de amante excepcional.

Fue por esos días que la empresa contrató a Marcela, una chica muy linda y amable, también graduada en administración empresarial.

Desde el primer instante que la vi me flechó y, modestia aparte, yo también la fleché a ella. 

Rápidamente nos hicimos amigos, comenzamos a salir y nos convertimos en novios.

Pronto también fuimos dos amantes jóvenes llenos de amor, fortaleza y vitalidad, porque disfrutábamos el sexo hasta llegar a lo sublime. ¡Qué bello y delicioso!

Dotados de mucha imaginación inventábamos muchos juegos eróticos y posiciones y, a pesar del aumento de mis obligaciones, ¡yo nunca fallaba en la cama!

Ya que ambos trabajábamos mucho y estábamos profundamente enamorados, decidimos casarnos para unir nuestras vidas y poder pasar la mayor cantidad de tiempo posible juntos.

Contrajimos matrimonio y nos hacíamos el amor todas las noches, varias veces, además de ayudarnos mutuamente en el aspecto profesional. ¡Todo iba de maravilla!

Regresábamos juntos del trabajo a nuestro apartamento y casi que no alcanzábamos a atravesar el umbral de la puerta cuando enlazados en un fuerte y dulce abrazo, comenzábamos a disfrutar del sexo en una comunión llena de amor.

Al año de casados, me premiaron con un nuevo ascenso con un suelo envidiado por muchos, pero también con mayores responsabilidades y tareas. Ella también fue ascendida, aunque con menos responsabilidades que las mías.

La nueva situación económica hizo posible que compráramos nuestra propia casa, dejando el romántico apartamento en el que habíamos vivido hasta entonces. Nuestra vida de pareja, hasta ese momento, transcurría con la acostumbrada normalidad.



Pero también la empresa extendió sus servicios a otras nuevas latitudes, por lo que fui encomendado para realizar visitas periódicas y frecuentes a esos lugares, teniendo que viajar en avión para cumplir son esas nuevas asignaciones.



Como supondrás, ya resultaba imposible continuar con nuestro mágicos encuentros de cada noche, espaciándose nuestro relacionamiento sexual.

Dialogamos buscando comprender nuestra nueva situación, tratando de convencernos de que esas separaciones periódicas harían que con cada nuevo encuentro estuviésemos más ansiosos de  estar juntos, por lo que cada encuentro sería hasta más excitante.

Después de mi primera ausencia por una semana y luego de cinco horas de un viaje aéreo con algunas situaciones desagradables con una maleta extraviada en el aeropuerto, a pesar de que Marcela me estaba esperando con vino y una cena exquisita en una ambiente deliciosamente erótico y la alegría del reencuentro, al ir a la cama yo tuve dificultades para la erección.

Ella fue muy comprensiva y trató de consolarme diciéndome que estaba cansado del viaje y además estresado por la circunstancia desagradable de la maleta extraviada, invitándome a dormir, después de una relación sexual defectuosa.

Después del sueño reparador, temprano por la mañana estuve en condiciones de volver a ser el mismo de antes, lo cual nos llenó de alegría, pensando que se había tratado de un único episodio.

Pero lo cierto es que aquellos viajes continuaron y con las mayores responsabilidades, también el estrés era mayor.



Mi problema para conseguir erecciones satisfactorias se volvió más frecuente, al grado que comencé a preocuparme mucho por ello. 





Ella trataba de convencerme que eso desaparecería pero no fue así, hasta que  comenzó a presentar mal humor por sentirse insatisfecha, e incluso comenzó a pensar si yo no le era infiel en mis salidas de casa, por lo que comenzó a reprocharme.

Tomé la determinación de consultar con un médico, quien me indicó varios exámenes y análisis que resultaron normales, por lo que me dijo que no había causa orgánica para mi disfunción y que todo era producto de la fatiga provocada por el trabajo, los viajes y el estrés.

Me aconsejó que me relajara y me recetó un medicamento para la disfunción eréctil que debía de tomar una hora antes del relacionamiento sexual.

Cumplí con la indicación del médico pero, cada vez que me tomaba la pastilla, no podía evitar cierto temor por haber leído las contraindicaciones y posibles efectos colaterales descritos en el instructivo del propio medicamento.

Cierto que conseguía erecciones de buena calidad, pero la espontaneidad natural de aquellas seducciones de antes ya no eran iguales y, lo peor de todo, ¡que sin tomar la pastilla ya no podía hacerlo! 
Y esa pastilla no me curaría, era tan solo una ayuda.


Igualmente me daba cuenta que mi esposa percibía todo eso, aunque guardaba silencio.

Yo mismo me decía: somos una pareja joven y yo no debería de ser un dependiente de esa pastilla para poder realizar el acto sexual y complacer a mi mujer, pero no hallaba como salir de esa terrible situación.

Pero ocurrió que una noche, mientras buscaba unos datos en Internet, “casualmente” me encontré con un artículo que comenzaba diciendo: “Disfunción Nunca Más”, en el que se hablaba de un libro que contenía un método natural probado y de efectividad comprobada para combatir y curar los problemas de disfunción eréctil.

Yo no soy de los que se convencen fácilmente de algo y normalmente hubiera pasado por alto ese artículo pero, econtrándome en el estado emocional en que me encontraba, pensé: “qué pierdo con informarme y probar”, por lo que leí la descripción general de aquél producto y lo adquirí.

Quedé gratamente sorprendido por cuanto resultó ser un libro electrónico sin palabras rebuscadas, fácil de leer y ameno, con consejos e indicaciones naturales fáciles de poner en práctica.

Lo cierto es que de inmediato comencé a hacer lo que allí se me indicaba y, ¡oh agradable sorpresa para mí y mi mujer!,  poco antes de un mes volví a ser el de antes para alegría y satisfacción de ambos, tal como ella podría asegurártelo.


Es por eso que yo no pienso dos veces antes de recomendarle ese método natural y efectivo a cualquier hombre que esté sufriendo de los terribles efectos y consecuencias de la disfunción sexual.





Ojalá y te decidas por probarlo.
Mucho te agradeceré que me escribas dándome tu testimonio a este correo electrónico:

                                       disfuncionvencida@gmail.com.






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